Your address will show here +12 34 56 78
Diseño gráfico, Opinión

Si algo se encuentra un diseñador gráfico en el mundo es con el vacío de reconocimiento, es algo extraño, porque la inmensa mayoría cuando emprende diversos proyectos no da valor suficiente a la parte gráfica, se sigue viendo como algo secundario, prescindible, en lo que poder ahorrar o recortar «gastos» y lo entrecomillo porque se presupone un gasto y no una inversión. Luego, son los primeros que para comprar o atender a un negocio, un producto, lo que sea, inconscientemente prima a lo que le llama visualmente. Por una parte no le damos valor, pero sin duda, es lo primero en lo que nos fijamos, y expresiones coloquiales nos lo confirman, «la primera impresión es la que cuenta», «lo que no entra por el ojo…», «no hay segunda oportunidad para la primera impresión», etc.


Mucho se ha hablado ya del éxito musical de Rosalía, se han hecho reportajes, programas y hasta estudios de su álbum «El mal querer» como éste de Jaime Altozano el cual recomiendo encarecidamente. Si algo hemos aprendido de esto es que Rosalía no sólo quiso cantar y grabar un disco, sino emplear todos sus conocimientos musicales y rodearse de profesionales en otras disciplinas para hacer un producto completo y redondo. En ello, no se olvidó de la faceta gráfica y sin obviar los pegadizos ritmos y sonidos sintetizados, creo bajo mi humilde opinión, que lo segundo que ha destacado ha sido la imagen de su disco.



Hay que señalar que Rosalía no sólo buscó un gran diseño gráfico para hacer la portada de su álbum, sino que hizo algo que la destaca como artista al completo, ilustró todo su repertorio, cada una de sus canciones, hilando con la historia que contaba y creando un complemento que perfecciona todo el trabajo. Bajo mi criterio veo que el disco no sería el mismo sin ése grafismo además de que me resulta revolucionario dar tanto peso a dichas ilustraciones.


Este enorme trabajo es fruto del diseñador Filip Custic, que con brillantez ha sacado de los tópicos musicales a «El mal querer», empleando en ocasiones perspectivas isométricas y pero siempre un surrealismo que me recuerda a Dalí, aunque él prefiere llamarlo «objetismo», un término acuñado por él y que pretende hablar de «la relación que tenemos los humanos con los objetos. Qué significa en nuestra mente cada uno de ellos y qué arquetipos representan».


Uno se enorgullece más cuando descubre que éste tinerfeño con raíces croatas fue descubierto por la cantante via Instagram. Las nuevas tecnologías no sólo traen el «catastrofismo de los telediarios» sino que rompe con lo tradicional, con las jerarquías y hace accesible y fácil de descubrir a aquel que lo está haciendo bien.



La imagen visual de «El mal querer» creo que permanece en la retina de aquel que la ha visto y seguramente quede recordado como algo realmente novedoso dentro del panorama musical. La estética divina y virginal, ayudan muy mucho y el significado e interpretaciones infinitas hacen que den amplitud y profundidad a cada estrofa de las canciones, mérito de Filip si, pero que sin la visión e importancia que le quiso dar Rosalía no hubiera sido posible.


Todo esto ha servido de inspiración a muchos diseñadores, ya que esta apuesta de la cantante le está haciendo descubrir por ella misma el efecto que produce socialmente, recibiendo numerosos «fanarts» que pretenden ilustrar al igual que Filip Custic, el trabajo en el álbum. Podéis ver una muestra de ello siguiendo sus hashtags en instagram o en éste artículo de The watmag.


Concluyendo y gracias a la artista que es, Rosalía ha hecho algo nuevo en la música y ha dado importancia al diseño gráfico y al arte en general. Uno se siente agradecido por la inversión de la cantante y cómo ha dado valor a «lo que entra por los ojos». Ojalá la sociedad, poco a poco reconozca la importancia que ya le dan de manera inconsciente.


el-mal-querer-portada
0

Opinión

¿Cuántos de vosotros habéis visto la nueva película de Dragon Ball? Tranquilos, no voy a hacer ningún spoiler, este artículo nace de mi afición a la popular serie de anime. Y es que como gran seguidor de la franquicia este nuevo largometraje trae luces y sombras en mi opinión aunque cierto es, que parece ser bien recibida por la crítica del público en general. Desgranaré algunos aspectos que me parecen fundamentales y que se alejan de lo que ha sido Dragon Ball Z y Super. La última secuela de la serie sigue una línea continuísta que viene a hacer casi un homenaje a los fans, donde podrán ver cosas que siempre quisieron ver y nunca ocurrieron en Z, más batallas y más niveles de poder. Pero Dragon Ball Super Broly es la antesala de lo que será el futuro de Dragon Ball, Akira Toriyama ha introducido cambios que no dejarán a nadie indiferente y que se resumen en dos, cambio de la historia conocida y un gran cambio en la animación.



Historia

Aunque el protagonista de la película es Broly, esta nueva historia nos trae cambios sobre el origen de Goku y el inicio de la franquicia. Son cosas que en mi particular me chirrían, todos hemos vivido con una historia inicial en el que Goku llegaba de bebé y desnudo en su nave, enviado con desprecio por ser un «guerrero de clase baja».


Sin embargo, en esta nueva entrega se recoge de manera «canon» -es decir, versión supervisada por Akira- que Goku es enviado con una pronta edad sin ser un bebé, con traje de guerreros del espacio y como jugada de supervivencia por parte de sus padres, los cuales sorprendentemente muestran algo de humanidad, cosa que estaba extinta en la raza Saiyajin.


Encontramos también discrepancias en la historia de Broly, quizás menos sonadas y relevantes. Lo más perturbador es la línea temporal, ya que hace su aparición «por vez primera», obviando las películas existentes del personaje («Estalla el duelo», «El regreso de Broly» y «El combate definitivo») aunque la explicación de esto viene de que no son «películas canon».


Animación

En otro orden de cosas, la animación sufre un gran cambio debido a la visión de futuro que posee Akira Toriyama con respecto al anime. Dejamos atrás los dibujos de Tadayoshi Yamamuro que nos habían acompañado desde la saga de Majin Buu (incluyendo DB Super y últimas películas) y que para mi habian sido el culmen en cuanto a diseño de personajes y nivel de detalle.


En esta cuestión damos la bienvenida a Naohiro Shintani el cual es elegido por Akira en su eterna búsqueda de «vuelta a los orígenes». Naohiro es un animador muy joven que pretende refrescar el estilo de la franquicia llevándolo a estilos simples, más «redondos» y clásicos como en Dragon Ball o inicios de DB Z. Un ejemplo:



Captura-de-pantalla-2019-02-21-a-las-7.32.22

La serie hace mucho que se alejó de la imagen mas tópica de lo que es un anime cualquiera, teniendo un estilo tan característico que quizás eso le ha dado parte de su éxito. Tomando ésto como idea de futuro, hay cosas que en la película me chocan. Existen claras diferencias entre escenas, habiendo una falta de detalle destacable en algunos frames y en otros un realismo más característico de Yamamuro. Os pongo ejemplos:




Y como estos, muchos ejemplos más a los que hay que sumarle alguna «reutilización» de planos o guiño a los fans. Aquí os muestro dos imágenes, una de «El regreso de Broly» (1994) frente una de «Dragon Ball Super: Broly» (2019):


broly

Pero no vamos a nombrar sólo lo malo, el film hace uso de nuevas técnicas de animación y coloreado que le hacen ganar mucho al resultado final, también se introducen imágenes hechas con ordenador y obteniendo un plus de realismo y tridimensionalidad importante.


Imagen por ordenador:


El uso del color como hemos dicho es superlativo, disfrutamos de una paleta de colores jamás vista en Dragon Ball:


Aunque por desgracia nos encontramos con diversos usos que no concuerdan con la historia del anime como la típica transformación en Super guerrero / Saiyajin, donde de pasaba del cabello negro al rubio con la única transición de que primeramente aparecían los ojos azules, en cambio, en la película nos encontramos con un extraño color verde en la cabellera:


Captura-de-pantalla-2019-02-21-a-las-7.44.58

Algo parecido ocurre con el paso de Super Saiyajin Dios de Goku a Super Saiyajin Blue que se torna en un haz de luz verde y un pelo plateado más parecido con el Ultra Instinto:


Son detalles que se salen de lo que hemos visto hasta el momento al igual que otras escenas en las que Shintani creo que quiere dar su propio toque a la franquicia. Hablamos de elementos que jamás formaron parte de la animación, como la aparición de pupilas en los personajes, cosa que se reservaba en algunas transjormaciones o subidas de intensidad que si bien es verdad, causan efecto, hacen que algunos dibujos se retuerzan y aparezcan trazados jamás vistos:


¿Una pupila estallando? si, eso hemos tenido que ver en algunos frames. Son como yo les llamo, auténticas idas de olla que como he mencionado antes, imprimen más intensidad y fiereza a las batallas. Estéticamente a mí en particular no me gustan, pero es verdad que logran su cometido consiguiendo que Dragon Ball llegue un punto más allá.


Otra particularidad de Naohiro Shintani son aspectos ya desaparecidos como diiversas posturas y técnicas relacionadas con las artes marciales además de una subida de tono en la agresividad teniendo escenas que llegan a ser «dolorosas». Las raíces en artes marciales las perdimos en Dragon Ball Z y los daños en los personajes a pesar de ser estéticos casi parecían no afectar al personaje, o al menos, no traspasar la pantalla.



Pero si de algo hay que hablar en «Dragon Ball Super: Broly» es en el paso de gigante en acción, el esfuerzo en animación ha sido mayúsculo y ganamos en espectacularidad, intensidad e inmersión en la lucha. Eso se consigue con escenas mucho más dinámicas, continuos cambios de planos, transiciones entre planos casi al estilo «matrix» e incluso frames en primera persona al más puro estilo de videojuego shooter.


movimientos
luchaGoku

Sin duda es lo mejor del film, un avance en inmersión de grandes dimensiones en el que deben de utilizarse también imágenes por ordenador ya que algunas secuencias guardan muchas similitudes con los videojuegos de la saga, como Dragon Ball FighterZ.



La película no dejará indiferente a nadie, está arrasando en taquilla pero habrá amigos y detractores de ella, lo que sí que debes es sentarte y disfrutar, ya que obviando los detalles de la animación, la acción está asegurada más que nunca.


¿Y a ti? ¿Qué te parecen estos cambios en el horizonte de Dragon Ball?


luchaConjunta
0